¡Hola, guapa!

Como habrás visto en mis redes, la semana pasada anduve de viaje. 😁 Estuve dando un taller con Dori Eleta y, además, fui invitada como escritora internacional a la Feria del Libro en Panamá. Así que, como ves, he andado muy movida.

Con muchos retos y muchas lecciones nuevas que aprender, oportunidades para practicar maestría en las herramientas en las que me he formado y para trabajar duro en manifestar mis sueños un día a la vez.

El tema de este blog es acerca del hambre, pero un hambre específica que yo llevo sanando por mucho tiempo.

 Del tipo de hambre que quiero hablarte hoy, ¡¡es del hambre emocional!! 

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Qué duro puede ser diferenciarla del hambre real, for real. Si eres como yo, te has comido tus emociones miles de veces pensando que tenías hambre. Y esto es sencillamente porque el hambre emocional ―en mi experiencia― casi se siente igual que el hambre física, pero con una gran diferencia:

Cuando comemos con hambre física, nos sentimos satisfechas después de comer; cuando comemos emocionalmente, queremos más.

Y es estar arriba del tren del “quiero más” y más y más… Nunca nos sentimos satisfechas ni bien, y ya ni te cuento de la culpa y la vergüenza que se acumulan a la bola de nieve emocional que ya traemos en primer lugar.

Entonces, ¿cómo diferenciamos el hambre emocional del hambre física y, sobre todo, cómo empezamos a sanarla?

Checa el videoblog de hoy para descubrirlo.

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En el blog de esta semana, comparto contigo algo que me pasó en uno de mis viajes, que me hizo regresar a mis viejos patrones de alimentación.

Cosas como acabarme un bote de helado y sentir pena porque me vieran hacerlo, pasó literalmente,🙊 así como lo oyes, y no me da pena aceptarlo. Al contrario…

Lo que no aceptamos lo perpetuamos.

Por décadas escondí mi relación insana con la comida. Por décadas escondí que me escondía para comer, que me acababa cajas de galletas, que comía sola en mi casa parada en frente del refri cuando llegaba de un día largo en la noche; que después de comer todo lo que podía, por la culpa y miedo a engordar, vomitaba. Por décadas, lo escondí. Y ese secreto me mantuvo por décadas sufriendo sola en silencio.

Nutriendo con mi silencio esta adicción que se robaba mi poder y mi integridad.

Hoy no escondo mi sombra, jamás, porque sé el precio tan caro que pago por ello. Solo sanaremos lo que estamos dispuestos a traer a la luz.

Así que dime, ¿qué emociones te has estado comiendo por años?

30 Comentarios

  1. Hambre de amor sin sentir la necesidad de ser amada por alguien más, más que por mí misma, estoy en recuperación, gracias por compartir estoy pendiente para la fecha en Querétaro, México

  2. Emocionalmente tengo muchas hambres, principalmente el hambre de ser. Creo que con la bulimia he perdido identidad, al punto de no saber ni que deseo, ni quien soy; lo único claro es comer, comer, comer, comer, una y otra vez. Considero que ya no hay propósito y cada vez es más intenso el pensar que vivir para llevar la bulimia es absurdo, egoísta y no vale la pena permanecer en un mundo soportando un cuerpo que solo responde a un habito. Lo siento peo esto me ha hecho sentir un poco confundida!

  3. Hambre de amor, de cariño, de sentirme comprendida o aceptada, de soledad a veces.. pero estoy trabajando en eso gracias coral porque tú y tu página y videos han sido una luz de esperanza

  4. Me he comido el peso de la responsabilidad….desde hace 20 años que se accidentó mi papá que era el sostén de la familia y de repente pase a ser el hombro donde todos se recargan y el día de hoy llegue a mi límite..no me refugio en la comida pero tampoco me pongo límites porque ya bastante con tanto problema como para estarme preocupando por lo que como

  5. Tengo hambre de independencia, quisiera tener en mis manos la solución a mi situación económica y poder así dejar de depender de mi madre pues tengo 30 ya y un hijo de año y medio, tengo hambre de hallar mi camino y aprender a valerme por mis propios medios.

  6. HOLA QUERIDA MAESTRA
    ESTE BLOG NO PUEDE SER MAS PERFECTO,,,,,, MAS DE TRES MESES LIBRE DE BULIMIA Y HOY RECAI DOS VECES EN EL DIA, LAS EMOCIONES QUE SIEMPRE ME ACOMPAÑAN MIEDO, MIEDO Y MAS MIEDO SEVERAMENTE RELACIONADO AL JUICIO DE MI FAMILIA SOBRE MI VIDA EN GENERAL, LA EXPOSICION, EL COMPARTIR CON ELLOS O QUE DE REPENTE SEPAN ALGO O SE IMAGINEN CUALQUIER COSA DE MI,,, ME ENFERMA Y COMO HOY DESPUES DE TANTO TIEMPO ME LLEVO A UNA RECAIDA,,, PERO ACEPTO LO SUCEDIDO Y APROVECHO PARA CONFESARLO Y NO GUARDARME LO PUES ESO ME HARIA MAS DAÑO,,,,,, SI DESPUES DE MAS DE TRES MESES RECAI, RECAI Y AL DOBLE ,,,, PERO ESTOY LISTA PARA CONTINUAR. ,,,,,,

  7. Coral! Primero que nada, agradezco a Dios que ilumina tu ser para compartimos todo tu proceso espiritual para así ayudarnos.

    Estoy en un proceso muy confuso, quiero salir de la adición a la comida y bulimia, pero algo en mi me lo impide. No me puedo derrotar. Algunos días me propongo arrodillarme ante Dios, pero siento que no conecto. Y si ese día, recaigo en la bulimia, siento que todo está perdido , hasta la oración de la mañana.

    Me siento confundida, estoy en búsqueda de un grupo de Comedores Compulsivo, pero en realidad sólo pasan los días y yo me la pasó procrastinación de hacerlo.

    Sinceramente me siento sin fe.

  8. Hola coral muchas gracias por compartir tus vídeos y parte de tu vida yo e cometido tantos errores me enamoro de personas las cuales siempre terminan lastimando y cuando creo tener alguien bueno en mi vida yo sola me meto el pie tengo tanta ambre de rencontrarme recuperar la fortaleza y el amor propio en mi vida que Dios te siga bendiciendo mil gracias coral

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